lunes, 11 de junio de 2018

INICIOS ZEROWASTE

¡Hola a todos!

¡Cuanto tiempo sin escribir! y es que por una extraña razón, se me rompió el ordenador y me resistía a comprar uno nuevo.

Embellecethe ha cambiado, ha crecido, ha evolucionado. Compartir cocina vegana con vosotros se me quedaba corto ¡yo no era solo cocina!, era como que faltaba comunicar mucho más de mi, todo lo que estaba aprendiendo y cambiando en mi día a día... y poco a poco empecé a lanzar contenido distinto teniendo la sorpresa de la buena acogida. ¡La gente quiere aprender! pensé... se me dibujó una sonrisa en la cara y el resto de días los pasaba con ilusión de aportar algo nuevo que hiciera que la gente tuviera ganas de implementarlo en su vida. Mi perfil de instagram ha evolucionado mucho, y ahora toca empezar por aquí, volviendo a las letras, a ese momento que pasamos juntos mientras lees... 

¡Nunca es tarde si la dicha es buena! ¿Verdad? Así que prepárate un tesito, que me voy a estrenar con esta nueva temporada del blog contando cuales fueron mis inicios en esto de la reducción del plástico en mi vida.

Recuerdo perfectamente el día que hice "click". Había decidido dejar mi anterior trabajo y acababa de rescatar a mi preciosa gatita Lluna. Me tuve que pasar un par de semanas prácticamente encerrada con la cuarentena, curándola y conectando con ella. ¡No salí casi de casa! Y cuando en la cocina vi toooooda la basura que se me estaba acumulando, literalmente fli-pa-ba. ¿Como puede ser que yo sola genere tanta basura? 

Siempre he reciclado y tenía los tres contenedores de basura a la vista delante de un pilar de mi cocina. Lo que observaba era que: el orgánico o biodegradable apenas se llenaba, el vidrío con alguna que otra cosa, el papel estaba bastante lleno, pero el de plástico... ¡ay madre! iba por la segunda bolsa en una semana ¿como podía ser? ¿como no me estaba dando cuenta de la cantidad de basura que yo generaba?

Empece a pensar mucho en el tema y a hacerme preguntas: Si esto lo genero en menos de una semana ¿cuanto volumen genero al mes? ¿y al año? ¡¡¡Yo sola!!! y maaaaadre mía... ¿qué pasa en las casas donde conviven más personas? ¡¡el volumen se multiplica!! y.... y.... ¡¡¿Y si no reciclan?!! ¡Ay madre! sin no se recicla todo este volumen va a vertedero... ¿cuánto miden los vertederos? ¿son capaces de albergar tanto residuo? 

Era una auténtica locura pensar en todo esto... ¡me explotaba la cabeza! Jamás me había parado a pensar que el volumen es realmente excesivo, y que por mucho que yo reciclara, en general estábamos ante un problema. Había que reducir a la de ya.

Y pensé: ¡Venga Vero! ¿Qué puedes hacer tú para que esto cambie en tu casa y con suerte, en la casa de otras personas? Y ahí, en ese momento, en esos día de cuarentena y curas de la minina, cogí papel y boli y me puse a trazar un plan.

Un plan muy muy muy sencillo de tres pasos:

1. Analizar mi basura: ¿Como son mis residuos? ¿Que tendencias de consumo tengo? ¿Cual es mi grueso?. Normalmente usamos las cosas, tiramos los envases, envoltorios y demás a la basura y ahí termina el proceso. Si además tiramos la basura todos los días (que es lo que normalmente se hace)... ¡es que ni la vemos! Para nosotros desaparece, pero en realidad esa basura se va a otro lugar. Así que, ya que estaba en casa toda la semana y la basura se iba a acumular, decidí analizarla. ¿Mi sorpresa? Mogollón de plásticos de un solo uso, envoltorios, botellas de agua, latas, un montonazo de bricks... un descontrol.

2. Inventario general: ¡Me niego a comprar más cosas envasadas! pensé. Abría la despensa y tenía de todo. Abría la nevera y tenía de todo. Iba al baño... ¡y tenía de todo! ¿¿Como puede ser que teniendo de todo, siga yendo a comprar cada semana?? Cogí una sábana limpia grande, la eché en el suelo del salón y a lo método KonMari empecé a sacar TODO lo que tenía en la despensa, nevera y cajones de la cocina. Hice una lista con todo. Y al día siguiente hice lo mismo con lo del baño. Realmente vi, que no necesitaba absolutamente nada, me negué a comprar por capricho y decidí primero gastar y solo reponer cuando ya no hubiera en casa ningún tipo de alternativa.

3. Cambiar mi modelo de consumo: Si vas a un supermercado y te paras a mirar las estanterías, todo, absolutamente todo está envuelto en plástico. Tomar conciencia de esto es demoledor, porque entonces te planteas ¿y donde voy? ¿ahora qué hago? Sí queridos míos, tenemos que volver a lo tradicional. A no ser tan cómodos y a poner un poquito de nuestra parte por nuestro planeta, porque ya lo está diciendo a gritos y seguimos sin enterarnos. El consumidor tiene el poder absoluto. Si la tendencia de consumo cambia, la industria cambia. Tan fácil como eso. Después de años de lucha con el veganismo por fin vamos viendo opciones veganas en supermercados, y eso, queridos míos, es que la gente ha dejado de consumir tanta carne y los "mandamases" se han tenido que poner las pilas conociendo a sus clientes. Pues vamos a hacer lo mismo con el plástico. Vamos a forzar que cambien las cosas.

Mi modelo de consumo actual es comprar fruta y verdura de proximidad, compra a granel del resto de alimentos y productos de limpieza, y optar por productos desnudos en la cosmética. 

En octubre rescaté a Lluna, por lo que llevo 9 meses concienciada en la reducción de residuos y actualmente he dejado de consumir un 90% del plástico que consumía. Estoy realmente orgullosa, y eso que yo no me he flipado mucho. Simplemente he ido sin prisa pero sin pausa y con pasos firmes.

Así que, si yo puedo... ¡tú puedes!

Espero que este post te haya ayudado a dar el pistoletazo de salida si estabas ahí ahí sin saber mucho como empezar. Es un camino de toma de conciencia, de asentar valores... un camino muy gratificante y necesario para el medio ambiente.

¡Un fuerte abrazo a todos los lectores!

Con cariño,
V.




2 comentarios:

  1. Me parece muy interesante lo que cuentas. Yo estoy empezando por reducir plástico en el cuarto de baño. Quizás no consiga reducir todo, pero creo que por algo se empieza y si todos fuéramos reduciendo plastico las cosas cambiarían.

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    1. ¡Hola Ana! muchas gracias por tu comentario ^^ Seguro que la idea del inventario te va genial para empezar a gastar y que cada vez quede menos. Este camino a la vida libre de plástico es lento pero muy satisfactorio ;-) Poco a poco vamos todos encaminados a ello y tengo fe de que haya realmente un cambio ^^

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