lunes, 8 de octubre de 2012

Yoga ~ Mis primeras impresiones

Hacía mucho tiempo que quería empezar con el yoga. Cuando iba a la univerisdad siempre intentaba cuadrarme los horarios para empezar, pero los constantes cambios en prácticas, entregas, trabajos, y demás compromisos lectivos, hacían que jamás pudiera tener el compromiso de seguir las clases y no me parecía manera de empezar.

Hace poco, he empezado a tener los viernes por la tarde libres y ya puedo comprometerme a asistir de forma seguida, así que... el viernes pasado me lancé a empezar.

En el gimnasio al que voy conozco del vestuario a algunas mujeres que asistían religiosamente a la clase de yoga y siempre me recomendaban ir: a parte de trabajar el cuerpo se trabajaba mucho el espíritu.

Reconozco que he leído poco del tema y que soy una total inexperta. He conocido tan solo a dos personas que lo practicaban activamente, y siempre lo que me transmitían era un enganche total a la actividad. ¿Porqué? ¿Qué da el Yoga?

Foto: revistasaludalternativa.com

Sabía por lo que me contaban las mujeres del vestuario, que a clase de yoga se debía ir de blanco y recién duchada para practicar la actividad con toda la pureza posible. Yo no tenía ropa de deporte blanca, pero aún así, me metí a probar la actividad.

Cuando entré a la sala, me presenté a la profesora diciéndole que era la primera vez que practicaba Yoga, me descalcé y tomé posición con mi esterilla. Empezó a llegar la gente, con sus cogines, sus pareos o mantitas, algunos vestidos de blanco... ¡¡era genial el rollito que se respiraba!!

Al empezar la sesión hicimos unos 15-20 minutos de meditación: con las piernas cruzadas y los brazos sobre las piernas descansando las manos sobre las rodillas con el pulgar y el indice unidos, Teresa, la maestra, nos mandó cerrar los ojos y mientras ella nos conducía poco a poco con sus palabras a un estado de neutralidad total.
Mi sensaciones fueron alucinantes... sentía que la respiración cada vez era más lenta, que mi cuerpo sin querer se balanceaba... ¡¡la sensación de flotación era flipante!! Me conecté con un canal en el que solo existía su voz y mis reacciones físicas. Hubo un momento en la meditación que por su frase de "no pienses en el pasado, el presente es un regalo", llegué a emocionarme con toda la vergúenza de que se me viera llorar. ¿Podía realmente estar pasándome esto? En ese momento me di cuenta que "había parado" y empezaba a ser consciente de mi misma.

Foto: yoga-relajación.com
Al terminar la meditación, comenzamos con ejercicios de calentamiento y posteriormente a ejecutar posturas de Yoga. No tengo ni idea de los nombres, pero la que más me costó (bueno... realmente no la pude ejecutar) fue la "postura de la langosta". Lo que más me hizo alucinar era el tono físico que tenían las asistentes a la clase, y sobre todo, el de la maestra.
Después de ejecutar las posturas, pasamos a una fase de estiramientos: ¡¡¡qué oxidada estoy!!! Con el deporte que hago no entiendo como puedo, con un estiramiento de columna, sentir como el traqueteo de un tren pasando por las vías cuando cambiaba de lado. 

Me pareció muy completo: en una hora se trabaja el tono muscular con las posturas y la elasticidad con los estiramientos. ¡¡La hora me pasó realmente volada!!

Foto: sanamente.com

Cuando finalizamos los estiramientos, la maestra nos indica que tomemos posición para la relajación. Los últimos 15 minutos de clase, nos tumbamos todos en el suelo con la postura que para nosotros sea más comoda y neutra: el objetivo es la relajación y no hay que sentir ninguna molestia. De nuevo, Teresa con sus palabras nos conduce a un estado de relajación absoluto, donde tus latidos, tu respiración y la bajada de temperatura corporal, son lo único que sientes. Que paz. Qué sensaciones...
Foto: otramedicina.com


Cuando terminamos, volví a sentir ganas de llorar... ¡¡no lo entendía!! ¿por qué brotaban de mi todas estas sensaciones? Me quedé muy alucinada con lo que el Yoga había provocado en mi.
Al salir de la clase hablé con una de las mujeres que asisten religiosamente a Yoga y que reiteradas veces me había dicho que entrase a la clase. Le comenté que me había encantado, que estaba alucinada con las sensaciones, y que me había emocionado y todo... a lo que ella me contestó: "es normal que te emociones, hoy hemos trabajado mucho el chacra del corazón". ¡¡¡Me quedé muerta!!! sin saberlo ese trabajo había hecho que yo sintiera tanto.

La hora y media de sesión me pasó enseguida, para nada se me hizo pesada y para nada me lo tomé a la ligera: sabía a lo que iba y sabía que lo necesitaba. Para mí ha sido una experiencia más que recomendable. Totalmente recomendable.

Antes de salir de clase, le comenté a la maestra que me había gustado mucho su clase y me dió una revista (que ya me he leido) con unos artículos maravillosos, llamada "Tu Mismo", y una ficha para rellenar donde estaba su página web.

Logo: eutoyoga.com

Cuando llegué a casa no dudé en ojearla y me pareció interesantísima. Si tenéis intención de iniciaros en el Yoga o tenéis curiosidad por la actividad, os recomiendo entrar en la web www.eutoyoga.com . El Eutoyoga, como redacta su creadora, es una mezcla entre dos disciplinas: el Yoga y la Eutonía. Os podría contar un poco de qué va la web, pero en este caso, considero que si tienes interés la visites.

Estoy más que dispuesta a adentrarme en este mundo maravilloso, dejarme llevar y conectar con mi "yo" interior dejado totalmente de lado en esta sociedad acelerada y desnaturalizada.

Debemos llegar a la conclusión de que somos seres sensitivos: con sentimientos, con alma, con corazón... no podemos bloquearnos ni maltratarnos de esta manera. Deberíamos mirar en nuestro interior, conocer quién somos, saber qué es lo que nos aporta sensaciones positivas y qué es lo nos da muy mal rollo para poder tener ese poder de decisión y no dejarnos arrastrar hasta puntos devastadores y autodestructivos.

Muchas veces no tenemos ese poder de decisión por el cúmulo de "historias" que llevamos a cuestas y que nos dejan totalmente "paralizados". ¿Cómo podemos mejorar esto? ¿Cómo podemos llegar sentir otra vez esa sensación de bienestar general? Pues el viernes vi la clave: LA CLAVE ES PARAR.

Muchas gracias por vuestro tiempo, espero que os haya gustado y que os animéis a parar un poquito este ritmo desestructurado y frenético que llevamos.

Hoy... ¡os envío muchos rayitos de sol!

6 comentarios:

  1. No me extraña que disfrutaras a tope de la clase, todo lo que haces lo haces con el corazón, con pasión... NAMASTE!!!

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  2. Tienes razón, yoga y la meditación son <3

    *ps tu blog es muy interesante :)

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    1. Hola Cecille! muchas gracias por tu comentario. La verdad es que estoy encantada, quiero adentrarme de lleno con la práctica del yoga. ¿tú lo practicas?

      A mi también me gusta mucho tu blog! además, ejercito mi inglés! :-D Yo también me presenté al concurso de fotos de la Petite Planethe (quedé segunda empatada), de ahí conocí tu blog. Una fotaza excelente!

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  3. Me has recordado lo que sentía cuando hacía tai-chi o vyayam (una versión hindú similar). Esa conexión con una misma, ese respirar, esa meditación... ¡y el ejercicio que se hace! Una pasada.

    Oye, que llevo un rato aquí pegada a tu blog. Me va a tocar seguirte... ja ja ja.

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    1. Como ya te he dicho antes... ¡¡¡¡bienvenida!!!!

      La verdad es que la experiencia con el yoga fue genial, pero se ve que tengo la negra con esta disciplina porque un problema familiar me obliga a tener que bajarme el viernes tarde al pueblo y ya no puedo asistir... :-(

      Pero vamos, que en cuanto pueda comprometerme, me engancho de nuevo!

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